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¿Qué es el impuesto pigouviano?

Los estados tienen herramientas económicas para desincentivar las actividades contaminantes. ¿Quieres conocer cómo funciona una de ellas?

¿De qué manera puede ayudar la teoría económica en la lucha contra la contaminación y la protección medioambiental? ¿Es posible que mediante mecanismos de mercado se consiga paliar el cambio climático? Una de las posibles respuestas se encuentra en el impuesto pigouviano, propuestos por el economista inglés Arthur Pigou (1877-1959).

¿Y qué son los impuestos pigouvianos? Imaginemos que una compañía, dada su actividad empresarial, contamina el medio ambiente y, por ende, la salud de los ciudadanos. Este perjuicio, que puede ser en forma de emisiones de dióxido de carbono o vertidos contaminantes al río o al mar, por ejemplo, se denomina en el lenguaje económico externalidad negativa: actividades que afectan perjudicialmente al bienestar de otros grupos de interés.

¿Qué son los impuestos pigouvianos?

Partiendo de esta base, el estado debe proteger este bien común obligando al responsable de este perjuicio a incluir esta externalidad negativa en sus costes de producción, siguiendo la máxima promulgada por Pigou de que el que contamina, paga.

Los impuestos pigouvianos, siguiendo con el ejemplo, son un gravamen que el estado impone a estas compañías que crean un perjuicio en el bienestar de la ciudadanía –dañando el medio ambiente, la salud, etc. – con el fin de corregir esta distorsión del mercado y alcanzar tres objetivos principales relacionados entre sí. Por un lado, hacer que las empresas contaminantes paguen por lo que contaminen, de tal manera que las empresas encuentren más rentables sectores menos contaminantes y se vean incentivadas a innovar en la búsqueda de tecnologías más limpias. Por lo tanto, este impuesto aplicado a la externalidad negativa de la contaminación tiene el fin último de proteger el bienestar y reducir la contaminación.

Estos estudios que Pigou presentó en 1920 buscaban concienciar sobre la divergencia entre los objetivos del bienestar privado frente a los del bienestar común, y 72 años más tarde, en 1992, fueron acogidos unánimemente por la Organización de las Naciones Unidas como instrumentos económicos para favorecer el desarrollo ambiental.

¿Por qué no están muy extendidos los impuestos pigouvianos?

A la hora de analizar la implantación de este tipo de impuestos, es necesario recordar que lo visto hasta ahora es teoría económica que no siempre se ha podido aplicar de manera satisfactoria. El Catedrático de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid Carlos San Juan Mesonada explica que existen cinco razones que dificultan su funcionamiento:

  1. La incertidumbre sobre su justicia: se grava una contaminación óptima e incluso antes de que exista el perjuicio.Los impuestos pigouvianos ayudan en la lucha contra la contaminación
  2. Disparidad de criterios sobre la función de daño: el coste marginal externo es difícil de estimar desde el punto de vista monetario y en lo referido al coste social.
  3. El statu quo: problemas de marcos regulatorios estables y compartidos, los impuestos pueden no ser compatibles con el sistema legal actual y la adaptación tendría un coste.
  4. Dificultad a la hora de definir el agente emisor y la sustancia a tasar: en ocasiones no es posible aislar el efecto de la sustancia nociva y se recurre a usar una estimación.
  5. Polémica sobre qué se debe hacer con los fondos recaudados por esta vía: desde reinvertirlos en el sector contaminador para hacerlo más atractivo hasta destinarlos a políticas de protección del medio ambiente.

Existen otros mecanismos de mercado que, al igual que los impuestos pigouvianos con las externalidades negativas, tratan de transformar el modelo de producción y consumo para una transición hacia economía baja en carbono, es el caso de los mercados de carbono.

Y tú, ¿conoces algún otro mecanismo de mercado que proteja el bienestar y limite la contaminación?

 

Fuentes: Xavier Sala-i-Martín, Eumed, Universidad Carlos III, Aula de Economía, La Vanguardia YouTube e Instituto de Estudios Ambientales.

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