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Energías renovables, energías saludables

La demanda energética crece y las fuentes de energía siguen agotándose. El 15% de la población mundial consume el 70% de los recursos naturales y energéticos disponibles en el planeta.

 

Si todos los países lograran alcanzar el modelo de vida occidental, se necesitarían tres planetas Tierra para abastecernos de los recursos energéticos y naturales necesarios. El precio del petróleo sigue subiendo y el cambio climático se acelera.

 

El actual modelo energético basado en la quema de combustibles fósiles es insostenible.


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Entonces ¿qué hacemos?

Buscar y aprovechar las nuevas formas de energías que se ofrecen. Están más cerca de lo que crees. El sol, el viento y el agua son nuestros aliados. Son fuentes inagotables que contaminan tan poco que el impacto medioambiental que provocan es mínimo.

 

¿Por qué no darles una oportunidad?

 

La naturaleza impone sus límites
En España, el consumo de energía crece más de un 30% cada seis años aproximadamente. Nuestro país ocupa la primera posición en emisión de gases con más de 1,8 toneladas por persona al año. El petróleo y el gas natural representan el 70% del gasto de energía primaria. Durante la última década, el consumo de oro negro se ha incrementado un 3,5% anualmente, por encima de la media mundial que ha supuesto el 1,8%, y el de gas natural lo ha hecho en torno al 15%.

 

Si esto fuera poco, el sector del transporte es un 98% dependiente del petróleo y las previsiones apuntan un crecimiento del 35% hasta 2030.

 

La transición de las formas tradicionales de obtención de energía hacia otras más sostenibles es necesaria. La naturaleza impone sus límites. Las energías limpias como la energía solar, energía eólica, la biomasa y los biocombustibles son la solución.

 

El Sol abastece a la Tierra de una cantidad de energía 15.000 veces superior al consumo anual de energía atómica y fósil. En un país soleado como España, esta estrella aporta hasta seis veces más de energía que el consumo mundial al año.

 

La energía eólica no contamina, no contribuye al efecto invernadero, y además es inagotable. Por su parte, la biomasa procede de residuos (forestales, agrícolas, ganaderos y de la industria agroalimentaria) sirve para crear energía, ya sea térmica, eléctrica o biocarburantes. Éstos son de origen biológico y entre ellos se encuentran el biodiésel y el bioetanol. Ambas energías aportan también muchas ventajas. Además de disminuir las emisiones de CO2 en la atmósfera, revitalizan las economías rurales, y generan empleo al favorecer la puesta en marcha de un nuevo sector en el ámbito agrícola.

 

Las energías renovables han evitado en España el consumo de 68 millones de barriles de petróleo en 2005 y han proporcionado un 5,9% del consumo de energía primaria. Concretamente, la energía eólica ha aportado un 7,2% de la producción; la solar fotovoltaica un 0,03%; la biomasa, un 0,8%; el biogás, un 0,3% y la hidráulica, un 7,9%.

 

Tales alternativas ayudarían a nuestro país a cumplir con las obligaciones dentro del Protocolo de Kioto, una asignatura en la que España suspende. Nuestro país se comprometió a no superar en 2012 en más de un 15% las emisiones de gases de 1990, pero las supera ya en más del 52%. Asimismo, España deberá multiplicar por 16 su actual cifra de consumo de biocarburantes para cumplir el objetivo de alcanzar en 2010 el 5,83% del mercado nacional de combustibles fijado en el Plan de Energías Renovables (PER).






Vivir del aire, el reto de ACCIONA

En la actualidad, ACCIONA trabaja en un proyecto de I+D+i para producir hidrógeno a partir de fuentes renovables, fundamentalmente a partir de la energía eólica. Esta es una de las opciones mejor valoradas para suplir a largo plazo al petróleo.

 

La energía eléctrica que generan los molinos eólicos produce hidrógeno a partir de la hidrólisis del agua. Cuando el viento mueve las álabes del aerogenerador se genera electricidad y ésta se aprovecha para separar el agua en sus dos componentes, el hidrógeno y el oxígeno.

 

De esta manera, la energía del viento puede almacenarse como hidrógeno y emplearse cuando haga falta, es decir, cuando no haya aire. De modo que la red eléctrica abastecida por energías renovables dispondría de energía en todo momento.

 

La producción de hidrógeno a través de energías renovables, como la energía eólica es una solución limpia y sostenible para el planeta.

 

¿Te sumas al desafío energético?



 
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