Residuos sólidos urbanos, químicos, industriales, agrícolas, aguas residuales... son sólo algunos de los distintos tipos de residuos que se generan en la sociedad moderna en su desarrollo económico y social.
La producción de bienes de consumo y su eliminación o vertido consume valiosos recursos naturales y energía, procesos que tienen un impacto sobre el medio ambiente. Cuantos más residuos producimos, más residuos tenemos que eliminar o verter.
Cada uno de nosotros generamos más de un kilo al día de residuos sólidos urbanos como media. Sirva de ejemplo, que sólo en un año, Madrid consume 52 millones de vasos de máquinas de café y Barcelona, 43 millones.
Cuatro "R": reducción, reutilización, reciclaje, recuperación
Partiendo de la premisa de que el mejor residuo es el que no se produce, se llega lógicamente a entender que la prevención debe ser el objetivo prioritario. Pero no todos los residuos que se generan pueden ser fácilmente evitados.
En la última década se han llevado a cabo importantes logros y los países de la UE han dado un destacado impulso a sus estrategias de gestión de residuos centradas en torno a la reducción de la producción de residuos, la reutilización de los mismos, el reciclaje y la recuperación y/o valorización energética, produciendo energía en el proceso de eliminación de los residuos.
En este contexto, tiene cada vez más relevancia el aprovechamiento energético de los residuos, ya que facilita una importante oportunidad de ahorro de energía primaria y, en consecuencia, una reducción de la dependencia energética, que permite valorizar un recurso residual. Hasta ahora, se han venido empleando tecnologías como la incineración, que resuelve sólo parcialmente la reducción de vertido, y la biometanización, aplicable sólo a los residuos orgánicos biodegradables. Esto ha llevado a la búsqueda de otras alternativas que sean compatibles con los objetivos y normativas de carácter medioambiental y energético apuntados por la UE.
La búsqueda de un proceso de tratamiento que sea flexible en cuanto al tipo de residuos a tratar, que permita una valorización eficiente de los residuos, que elimine las emisiones gaseosas nocivas, y que minimice o incluso elimine la necesidad de utilizar vertederos, lleva a las tecnologías emergentes, y en concreto a la gasificación y vitrificación de residuos por arco de plasma.
En el proceso de evolución de la gestión de residuos -desde el uso del vertedero, pasando por la incineración, la biometanización, la clasificación y reciclaje, hasta llegar a las tecnologías emergentes- ACCIONA ha sido una compañía líder en la aplicación y promoción de las tecnologías de última generación, y en el cumplimiento de las más estrictas normas medioambientales.
ACCIONA, en cooperación con sus socios tecnológicos, está promoviendo la utilización de la tecnología de Gasificación y Vitrificación por Arco de Plasma, tanto para el tratamiento de residuos urbanos o industriales a gran escala, como para la eliminación de residuos sanitarios a una escala menor.
Se trata de un proceso totalmente innovador en España. La primera planta de tratamiento de residuos biosanitarios, totalmente respetuosa con el medio ambiente, está instalada en el Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares (Madrid).
Los residuos sanitarios se transforman básicamente en un gas de síntesis, formado por dióxido de carbono, agua, hidrógeno y carbón activo; reduciéndose así en un 95%, con lo que se ahorra espacio en los vertederos, ofreciendo la posibilidad de reutilizar el subproducto proporcionando un beneficio medioambiental a largo plazo. Este sistema es capaz de procesar cualquier tipo de residuos: punzantes, plásticos, líquidos, papel, ropa, madera, productos farmacéuticos y residuos químicos terapéuticos. Además, permite la reutilización de los productos en un futuro.