
Vidrio, papel y cartón, tejidos, metales (férricos y no férricos) plásticos, maderas, gomas, cueros, lozas y cerámica, tierras, escorias, cenizas y otros. A pesar de que puedan fermentar el papel y cartón, así como la madera y en mucho menor medida ciertos tejidos naturales o el cuero, se consideran inertes por su gran estabilidad en comparación con la materia orgánica.