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05/08/2015

Martes 19 en Rio+20

De madrugada, a las 02:45 am, los negociadores han llegado a un acuerdo y se ha cerrado el texto de la declaración "The future we want"

De madrugada, a las 02:45 am, los negociadores han llegado a un acuerdo y se ha cerrado el texto de la declaración "The future we want"
 
Las valoraciones, como no podía ser de otra manera,  varían en función de los puntos de vista de unos y otros. El Secretario General para Rio+20, Sha Zukang, invitado esta tarde a cerrar el plenario de clausura del Business Day (BASD), jornada del sector privado organizada por el WBCSD, el Global Compact  y  la Camara Internacional de Comercio, declaró ante más de quinientos representantes del sector privado que: de los principales temas del documento consensuado, aun a falta de su  firma por parte de los jefes de estado, resaltaría, la aprobación de un set de objetivos en materia de sostenibilidad y la definición de un proceso para alcanzarlos. Un tipo de acuerdo que nos recuerda a otros:" hemos acordado acordar" (imposible no pensar en Durban); un acuerdo sobre el marco institucional en el que se hará el seguimiento de los Acuerdos creando para ello un High Level Political Forum. Uno de los temas que ha enfrentado a las partes ha sido la presión por parte del G77, liderado por Brasil, por suprimir las cifras y las fechas del tratado. Sin compromisos medibles ni plazos a cumplir, difícilmente podremos avanzar de manera estructurada y eficaz hacia el desarrollo sostenible, como se repite que haremos, una y otra vez, en un documento cuya sinuosidad termina por hacerlo poco creíble.

Como hemos escuchado en los pasillo de Rio Centro, donde se llevan a cabo las negociaciones: “Brasil ha impuesto un acuerdo de mínimos, un compromiso destinado a salvar la cara más que a enfrentar los verdaderos desafíos” del desarrollo Sostenible, “una vez más, peligrosamente pospuestos para atender intereses nacionales”. Sería injusto no apuntar, en favor de Brasil, que los demás países han aceptado, con pocos cambios, esta propuesta.
 
Finalmente, aunque todo tiene sus claroscuros, no podemos evitar comentar la frustración que provoca el hecho de que, una cumbre donde el programa estrella lanzado por la ONU es “Sustainable Energy for All” , la sección de Energía es despachada con una serie de comentarios generales sobre la incuestionable bondad de las renovables y la eficiencia energética, que ocupa escasamente una de las 49 páginas que  componen el texto acordado. De los comentarios recogidos, la opinión es que no ha habido avances y que Río+20 pasara a la historia como otra oportunidad perdida. Lo lamentable, como comentó Paul Paulman, CEO de Unilever, en su alocución en la clausura del BASD, es que "el tiempo perdido no se recupera".
 
Veremos si, finalmente, el texto es adoptado por los Jefes de Estado en estos términos o todavía encuentran algo que aguar. WWF califica el acuerdo como una falta  total de “liderazgo y visión”. Greenpeace en uno de sus  blogs tilda  el proceso de “Fossil fools from G20 to Rio+20”
 
AL terminar el plenario de clausura del BASD, nos preguntamos si el precio de la energía eléctrica tiene alguna importancia en esta ciudad gigantesca. El gran despliegue y la  potencia del aire acondicionado brasilero, insensible al concepto  de eficiencia energética, han contribuido a hacer más intenso  si  cabe, el ambiente ya de por sí un poco gélido de la gran sala del plenario de clausura, cuyas últimas palabras fueron oídas con alivio por quienes salimos apresuradamente a recuperar nuestra temperatura en las terrazas del Windsor Barra.

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