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26/09/2016

Para qué sirve una memoria de sostenibilidad (II)

El debate de si es adecuado o no regular la publicación de información de sostenibilidad se está decantando hacia un escenario más regulado

¿Qué haces en tu empresa para proteger los derechos humanos?, ¿cómo gestionas los riesgos de cambio climático a largo plazo?, ¿cómo previenes la corrupción? Desde hace años, nos hemos acostumbrado a que las empresas comuniquen sus impactos sobre aspectos ambientales y sociales, pero el presente y futuro del reporting pasa por una información más rigurosa y detallada sobre cómo gestiona la empresa los riesgos y oportunidades de carácter no financiero.

Los diferentes grupos de interés (inversores, empleados, clientes, reguladores del mercado, proveedores, sociedad civil, etc.) efectúan cada año un escrutinio más riguroso y requieren más información de las compañías. Las consultas realizadas en la plataforma de inversión Bloomberg sobre aspectos sociales, ambientales y de gobierno (ESG, siglas en inglés) se han multiplicado por ocho en los últimos cinco años. Según ha explicado Jaime Silos, director de Desarrollo Corporativo de Forética, proporcionar esta información genera más rentabilidad para las empresas, con un retorno estimado del 3,25 %.

El debate de si es adecuado o no regular la publicación de información de sostenibilidad se está decantando hacia un escenario más regulado y transparente, su ejemplo más reciente la Directiva 2014/95/UE, sobre información no financiera y diversidad.

Directiva europea de información no financiera y diversidad

Reportar sobre sostenibilidad comenzó siendo voluntario, actualmente la tasa de reporte global es del 73 %, según KPMG. Ahora llega la nueva Directiva 2014/95/UE que obliga, a partir de enero de 2017, a informar sobre aspectos no financieros como pueden ser las emisiones de CO₂, tratamiento de los derechos humanos, derechos sindicales, igualdad de género, anticorrupción, etc.

Cada país tiene que adaptar la Directiva a su propia legislación pudiendo ser más exigente en lo que a la empresas afectadas se refiere. La Directiva obliga a todas aquellas que tengan más de 20 millones de balance, un volumen de negocio superior a 40 millones (Grecia lo ha bajado), las de más de 500 empleados (en Suecia y Dinamarca más de 250) y las consideradas de interés público. Es importante decir que la nueva normativa no conlleva sanciones por incumplimiento, aunque previsiblemente ayudará a mejorar ya que la información no financiera es un factor diferenciador.

Estándares internacionales sobre la información no financiera

Los estándares son importantes porque favorecen la comparabilidad de la información, la competencia, la transparencia y en último término el desempeño en sostenibilidad de las empresas. En los últimos años, la proliferación de estándares ha forzado a las empresas a ir decantándose por alguno de ellos. Destacamos brevemente los más relevantes:

GRI: la guía para elaboración de memorias de sostenibilidad más utilizada del mundo, la G4 es su versión más actualizada. Esta guía parte del estudio de los aspectos más relevantes para cada empresa con el objetivo de proporcionar información para todos sus grupos de interés.

SASB: principalmente utilizado en EE.UU., está dirigido a los inversores de todo tipo con el objetivo de presentar información requerida por la Comisión de Valores y Bolsas de EE.UU. (SEC).

IIRC: propone integrar información financiera y no financiera con el objetivo de facilitar la comprensión de la estrategia global presente y futura de la empresa.

El futuro del reporting

Es necesario recapacitar sobre el nivel de detalle y extensión de las memorias, la periodicidad del contenido no financiero, cómo se debe presentar (online y/o papel), etc. A continuación, ciertas reflexiones sobre los informes de sostenibilidad y la información no financiera:

Para qué sirve una memoria de sostenibilidad (II)

¿Aumentar o reducir la extensión de los informes? Las memorias de sostenibilidad pueden resultar muy extensas pero a su vez los grupos de interés reclaman mayor transparencia e información detallada. Informar solamente sobre los aspectos materiales es esencial, el desafío no es cuan extensa sea la memoria, si no el contenido de la misma.

¿Información a tiempo real? Cabe preguntarse qué sentido tiene, por ejemplo, publicar a tiempo real las emisiones de CO₂ de una empresa como si del valor de su acción se tratase. ¿Es un valor añadido?, ¿podría contradecir de la perspectiva a largo plazo tan requerida para la sostenibilidad?

¿Online y/o papel? Online es sin duda el formato ideal para los grupos de interés, además permite desglosar la información para atender las preguntas de los grupos de interés. Cada vez más empresas dan la oportunidad de hacer memorias de sostenibilidad a medida, pudiendo extraer los indicadores que uno desee.

Hoy, la demanda de información es continua e inmediata, aunque en determinados casos esto supone un riesgo para la calidad de la misma, e independientemente del formato y estándar utilizado para informar sobre sostenibilidad, la presión por una transparencia proactiva y detallada está obligando a que las empresas definan y comuniquen, cada vez más, su modelo de negocio, sus objetivos y rendimiento utilizando como referencia de las metas que definen el desarrollo sostenible.

 Fuentes: EFEEmpresas, ElEconomista, Introducción G4, European CommissionÁgoraRSC.

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