Las sequías cada vez más frecuentes e intensas por el cambio climático

Las sequías se acentúan en el mundo por el cambio climático. Los países del cuerno de África sufren graves hambrunas por culpa de la escasez de agua.
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Las sequías nos privan de agua, pero también ponen en riesgo cualquier medio necesario para la vida. A su paso, devastan la naturaleza, paralizan la producción de alimentos y obligan a que las personas migren en busca de ayuda y de agua. Según los expertos, en los próximos años afectarán a más territorios y serán más intensas. Si no se toman medidas inmediatas para cambiar esto, las sequías provocadas por el cambio climático serán las protagonistas de grandes catástrofes humanitarias mundiales.

¿Qué voy a leer en este artículo?

 

Las sequías que asolan el mundo en la actualidad

La temperatura sigue aumentando y, con ella, las olas de calor y sus consecuencias. Los últimos meses han dejado escenas de lo más desoladoras en África, Europa o América. Las sequías se agravan con el cambio climático y sus efectos se expanden por todo el mundo.

La sed y el hambre, consecuencias de las sequías en África

“Esta es la peor sequía en cuarenta años”, afirmaba el presidente de la región somalí, Mustafe Mohammed Omer en este artículo de la ONU.

Las vidas de millones de etíopes están en riesgo por la falta de lluvias, que ha obligado a trasladarse a otros lugares a miles de familias en busca de agua y asistencia humanitaria para su supervivencia y la de sus animales.

La región somalí, en el cuerno de África, es una de las más afectadas por las recientes sequías del continente. Se trata de un lugar donde el ganado es una pieza clave tanto como alimento para las personas como para la economía local. Pero sin agua, no hay pasto, y sin ellos, los animales mueren de sed y de hambre.

Según un informe reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), uno de cada tres millones de cabezas de ganado ha muerto en el sur de Etiopía y las regiones áridas y semiáridas de Kenia. Mientras que, en Somalia, hasta el 30 % de los rebaños de los hogares han muerto desde mediados de 2021.

Hasta 20 millones de personas podrían pasar hambre este año en la región del Cuerno de África debido a las recientes sequías y la falta de suministros, advirtió el Programa Mundial de Alimentos. Mientras tanto, aproximadamente 7,2 millones de etíopes ya no están comiendo lo suficiente, y medio millón de kenianos están a un paso de niveles catastróficos de hambre y desnutrición.

“Hasta 20 millones de personas podrían pasar hambre este año en la región del Cuerno de África debido a las recientes sequías”

Las sequías también ponen en riesgo a Chile

Por su parte, Latinoamérica también enfrenta las graves consecuencias de la falta de agua. Chile acumula tres años de sequías. “Estamos en una situación sin precedentes en los 491 años de historia de la ciudad”, explicaba el Gobernador de la región metropolitana de Santiago, Claudio Orrego en este artículo de El Confidencial.

Según estimaciones del Gobierno chileno, el acceso de los habitantes del país al suministro de agua potable y de saneamiento ha disminuido entre un 10 y un 37 % en los últimos 30 años y, según prevén, en el peor de los escenarios, las áreas del norte y del centro de Chile podrían ver una reducción de hasta el 50 % para el año 2060

A las puertas de un verano seco para el Mediterráneo

Los países de la zona del mediterráneo también están en riesgo por las altas temperaturas y las sequias. El verano de 2021 dejó tras de sí una ola de incendios consecuencia de estos fenómenos y la situación parece que solo va a peor.

Los periodos de sequía son más largos e intensos que hace unas décadas debido al cambio climático. De hecho, el pasado mes de febrero fue el segundo más seco de este siglo, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Un dato alarmante al que se suman las advertencias del último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC): en el Mediterráneo el calentamiento avanza más deprisa que la media del planeta.

 

El cambio climático y su impacto en las sequías

Los cadáveres de los animales que han sucumbido a la sed y la falta de pasto son la macabra prueba de los efectos más perversos del cambio climático y la sequía. Y solo se espera que esta situación vaya a peor según pasen los años y aumenten los grados centígrados.

El IPCC lleva tiempo advirtiendo sobre la relación entre el calentamiento global y el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, entre los que contamos la frecuencia y la severidad de las sequías.

El aumento de la temperatura es responsable de mayor frecuencia, intensidad y duración de los eventos relacionados con el calor, especialmente en la región mediterránea y África meridional.

Los científicos prevén que, si logramos limitar la subida de la temperatura a 1,5 ºC, la población vulnerable a la sequía y sus efectos ascenderán a 178 millones de personas para 2050. Sin embargo, con las medidas actuales de reducción de emisiones, todo apunta a que nos encontraremos ante un calentamiento de 2 ºC. En ese caso, las personas afectadas serán 220 millones.

“Con un incremento de 1,5 ºC, la población vulnerable a la sequía ascenderá a 178 millones de personas para 2050”

Las consecuencias serán realmente graves. La falta de suministros y de agua ya provocan hambrunas que, con el paso de los años, se recrudecerán aún más, lo que provocará desplazamientos migratorios masivos hacia el norte por parte de millones de refugiados climáticos.

 

¿Cómo podemos solucionar el problema de la sequía?

Los expertos lo tienen claro: es necesario desarrollar medidas e infraestructura resilientes que ayuden a evitar el desastre antes de que se desarrolle. Pero también es necesario apostar por la innovación y seguir desarrollando tecnologías que permitan el acceso a fuentes alternativas de agua, como es el caso de la desalinización del mar.

Desde la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación proponen las siguientes medidas para anticiparse y gestionar de forma eficiente las sequías:

  • Desarrollar planes nacionales que especifiquen cuándo y cómo deben responder los países antes de que una sequía se convierta en una crisis,
  • Utilizar eficazmente herramientas de monitoreo y evaluación de riesgos para hacer que las áreas propensas a la sequía se vuelvan más resilientes,
  • Ayudar a los países a identificar, asignar y restaurar los ecosistemas degradados de las tierras secas para que las comunidades en riesgo puedan adaptarse a futuras sequías y reducir sus impactos.
  • Una mejor gestión de la tierra es esencial para ampliar la resiliencia a la sequía, mantener los campos de cultivo y ayudar a garantizar que las comunidades tengan acceso al agua que necesitan.

Por supuesto, frenar el cambio climático y hacer un uso eficiente y responsable del agua es primordial para mitigar las sequías. Debemos seguir trabajando para reducir nuestras emisiones y, de este modo, poder garantizar un futuro sostenible, donde no falte ni agua ni alimento, a las próximas generaciones.

 

Fuentes: