Cambio climático e incendios forestales: ¿qué está pasando en el mundo?

Los incendios forestales no solo llegan antes, sino que son más intensos. ¿Por qué el cambio climático está aumentando su frecuencia?

Los incendios forestales no solo pueden comenzar antes de lo habitual en algunas regiones, sino que también tienden a ser más intensos cuando coinciden temperaturas elevadas, sequedad, viento y una gran cantidad de combustible vegetal. El cambio climático no es la causa directa de la mayoría de las igniciones, pero está aumentando la probabilidad de que una chispa, un rayo o una quema se convierta en un incendio grande y difícil de controlar. En este artículo repasamos por qué el cambio climático está intensificando los incendios forestales y qué medidas se pueden llevar a cabo para prevenirlos.

 

¿Qué voy a leer en este artículo?

Los incendios pueden producirse por causas naturales o humanas, accidentales o intencionadas. Sin embargo, la comunidad científica ha observado que el calentamiento global está favoreciendo condiciones meteorológicas más propicias para los incendios extremos en numerosas regiones.

 

Entre marzo de 2024 y febrero de 2025 ardieron aproximadamente 3,7 millones de kilómetros cuadrados en todo el mundo. Aunque la superficie quemada global fue inferior a la media histórica, las emisiones fueron elevadas por la intensidad de algunos episodios registrados en Sudamérica y Canadá.

Un estudio publicado en Nature Ecology & Evolution en 2024 constató que los últimos incendios más extremos del planeta han duplicado con creces su frecuencia, concentrados sobre todo en bosques boreales y de coníferas templadas.

 

El cambio climático actúa principalmente sobre el comportamiento del incendio, ya que seca la vegetación, prolonga los periodos de riesgo y favorece una propagación más rápida. En el oeste de Estados Unidos, diversos estudios han documentado un alargamiento notable de la temporada de incendios respecto a la década de 1970.

 

Por su parte, el IPCC prevé que, con niveles elevados de calentamiento, aumenten la superficie quemada y la frecuencia de los incendios en muchas regiones. A 4 °C de calentamiento global, el informe estima un aumento de entre el 50% y el 70% de la superficie quemada mundial y de aproximadamente el 30% en la frecuencia de los incendios respecto a la actualidad. 

Estos incendios representan una grave amenaza para el medio ambiente, la biodiversidad y las comunidades cercanas. Pueden destruir extensas áreas de vegetación, afectando los servicios ecosistémicos y provocando la degradación de hábitats naturales para muchas especies. Un estudio publicado en Science ya advertía de que la alteración de los patrones de incendio (frecuencia, intensidad y distribución) amenaza a más de 4.400 especies terrestres y de agua dulce en todo el planeta.

 

El aumento de la erosionabilidad del terreno, fruto de la pérdida de la cubierta vegetal, puede afectar a la calidad y la cantidad de agua, al causar cambios en el terreno que impidan que el agua se filtre correctamente. Además, la emisión de grandes cantidades de humo y cenizas contribuye a la contaminación del aire, afectando la calidad de este y representando riesgos para la salud humana. 

 

La temporada canadiense de 2023 ilustra la magnitud que pueden alcanzar estas emisiones. Las investigaciones estimaron que los incendios emitieron alrededor de 647 millones de toneladas de carbono, una cantidad comparable a las emisiones fósiles anuales de India.

Implicación de las comunidades

En Portugal, el 91% de la superficie forestal es de propiedad privada, según el ICNFse abre en una pestaña nueva, muy por encima de la media europea, en torno al 60%, repartida en explotaciones muy fragmentadas, muchas de ellas muy por debajo de las 10 hectáreas. Esta fragmentación, combinada con la inactividad de los propietarios, limita la capacidad de gestión forestal para prevenir los incendios.

 

Para solucionarlo, el país ha impulsado las Zonas de Intervención Forestal (ZIF), una figura legal que agrupa a los pequeños propietarios bajo una única entidad gestora, para fomentar la gestión sostenible de los bosques y la protección contra incendios extremos.

 

Francia, por su parte, obliga por ley a los propietarios a desbrozar el bosque y el sotobosque que rodean sus propiedades. El gobierno creó mapas digitales para indicar a los propietarios si sus terrenos están afectados y dónde están los límites de su responsabilidad con las medidas de prevención. En España, existen brigadas forestales encargadas de limpiar montes, podar árboles y crear cortafuegos, acciones clave para prevenir incendios forestales extremos y proteger la biodiversidad de sus ecosistemas.

 

Gestión de la biomasa para prevenir incendios

La reducción de la biomasa es crucial para prevenir los incendios forestales, ya que elimina la continuidad del combustible y establece una estructura y características de la vegetación que mejoran la capacidad de gestión de los incendios. Por ello, muchos países europeos, entre ellos España, han recurrido al pastoreo como una opción para hacer que los paisajes sean más resistentes al fuego. Sin embargo, para que el pastoreo extensivose abre en una pestaña nueva sea efectivo a nivel de paisaje, es necesario contar con un número importante de pastores y dirigir esta actividad hacia las zonas más estratégicas.

 

Al sur del país, en Andalucía, se ha puesto en marcha un programa que consiste en un pastoreo dirigido para reducir la biomasa en zonas muy concretas y mantener una estructura forestal adecuada para la prevención de incendios. Para incentivar a los pastores a que lleven allí su ganado, se ofrecen compensaciones económicas como pago por sus servicios ambientales.

 

Otro modo de generar ese incentivo es dar una salida económica a los restos procedentes de la gestión forestal. España aprovecha alrededor del 35 % del crecimiento anual de madera de sus bosquesse abre en una pestaña nueva, frente al 61 % de media europea. Parte de la vegetación que no se retira mediante podas, clareos y otros trabajos selvícolas permanece en el monte y puede aumentar la carga de combustible disponible para un incendio.

 

La biomasa energética puede ayudar a cambiar esa ecuación al dar valor a materiales cuya retirada tiene un coste. La planta de biomasa de Logrosán de ACCIONA ilustra este modelo: cada año utilizará unas 275.000 toneladas de residuos forestales y agrícolas —un volumen equivalente a la limpieza de más de 20.000 hectáreas de monte— para producir alrededor de 380 GWh de electricidad renovable.

 

Pastoreo y aprovechamiento de biomasa responden así a una misma lógica que convierte la gestión preventiva del territorio en una actividad económicamente viable.

 

IA para prevenir los incendios forestales

En Turquía, unos 230.000 km² de sus 783.562 km² de superficie están cubiertos por bosques, en su mayoría de propiedad pública. Por desgracia, una parte importante de ellos ardió en la región mediterránea en 2021 en la peor temporada de incendios forestales de la historia del país. 

 

Una característica de los incendios forestales es su imprevisibilidad. La actividad humana, el terreno y las condiciones meteorológicas influyen en la probabilidad de que se declare un incendio forestal. Para intentar predecir los focos y distribuir los recursos de forma más efectiva, el Centro para la Cuarta Revolución Industrial del Foro Económico Mundial, Koç Digital, TMAF y Deloitte lanzaron la iniciativa FireAId.

 

FireAId es un mapa interactivo de riesgo de incendios desarrollado mediante algoritmos de IA. Proporciona información crucial para que las autoridades se preparen y respondan a los incendios, con herramientas de simulación que procesan el tamaño del fuego, predicen su avance y evalúan las tácticas de extinción. Y, según indican, los resultados están siendo positivos. La prueba piloto de Turquía devolvió una tasa de precisión del 80 % en la predicción de la ignición de incendios forestales.

 

En resumen, la prevención, la respuesta rápida y la gestión adecuada de los montes serán clave para combatir los incendios forestales. Además de controlar la deforestación ilegal y promover prácticas de agricultura y ganadería sostenibles, algunos expertos destacan las antiguas prácticas indígenas de quema controlada y de baja intensidad como una estrategia eficaz para eliminar la vegetación seca y otros materiales inflamables del suelo, ayudando así a prevenir incendios forestales.

 

Fuentes: