Reciclaje químico: deshacer los plásticos para reutilizarlos de forma sostenible

El reciclaje químico abre una vía para la fabricación sostenible y circular de plásticos, reduciendo el impacto ambiental de este material.
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¿Qué tienen en común el punto más profundo del océano, la Fosa de las Marianas, y el pico montañoso más alto del mundo, ¿el monte Everest? Pues que, pese a ser dos de los lugares más remotos e inaccesibles del planeta, ambos contienen pequeños pedazos de plástico.

Más de 400 millones de toneladas de plástico se producen cada año, de los cuales la mitad se conciben para una vida útil de un solo uso. Menos del 10 % se recicla. El resto va a parar a vertederos o al medio natural. Algo especialmente grave, ya que puede persistir entre nosotros durante cientos de años. No obstante, están surgiendo procesos innovadores destinados a solucionar el problema de los deshechos del plástico, como es el caso del reciclaje químico.

¿Qué voy a leer en este artículo?

 

¿En qué consiste el reciclaje químico?

En pocas palabras, el reciclaje químico convierte los desechos plásticos en sustancias químicas útiles. Se basa en el principio de la economía circular, donde los residuos son tratados para volver a ser de nuevo recursos reutilizables. En este sentido, descompone los plásticos en sus componentes moleculares básicos (llamados monómeros) permitiendo que sean reutilizados para la fabricación de nuevos productos.

La principal diferencia con el reciclaje convencional -el mecánico-, es que este derrite los desechos plásticos. Imagínate que los materiales plásticos son como un pastel. El reciclaje convencional sería como convertir los restos del pastel en migajas y utilizarlas nuevamente, mientras que el reciclaje químico descompone el pastel en sus ingredientes individuales para crear nuevas recetas desde cero.

 

“El reciclaje químico descompone los plásticos en sus componentes moleculares básicos permitiendo su reutilización en la fabricación de nuevos productos”

 

Principales diferencias entre el reciclaje tradicional y el químico

Cuando los plásticos no son aptos para el reciclaje tradicional debido a su deterioro o complejidad, el reciclaje químico se hace cargo de esos deshechos. Y es que este material no puede reciclarse mecánicamente de forma indefinida, ya que su calidad se degrada con cada ciclo. Sin embargo, este método puede dar una nueva vida a estos plásticos sin deteriorarlos, creando productos de alta calidad a partir de ellos.

Además, el reciclaje mecánico se limita a plásticos que pueden derretirse, como el PET, que es comúnmente utilizado en botellas de agua y refrescos. Mientras que el químico tiene la capacidad de procesar una amplia variedad de materiales, incluyendo plásticos mezclados, complejos o contaminados que serían difíciles de reciclar mediante otros métodos.

Por último, el reciclaje químico también ofrece beneficios ambientales, ya que requiere menos energía para funcionar, lo que a su vez reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, tal y como explican en este artículo de Ethic.

 

Ventajas del reciclaje químico

En primer lugar, nos ofrece una solución eficiente y prometedora para enfrentar uno de los mayores desafíos ambientales de nuestra era: el problema de los plásticos de un solo uso. Pero, tal y como indican en Cinco Días, sus ventajas no se detienen ahí:

  • Reduce la dependencia de los combustibles fósiles: mediante la transformación de residuos plásticos en productos químicos y combustibles, podemos reducir nuestra demanda de petróleo y gas natural, fomentando así una transición hacia una economía más circular y sostenible.
  • Ahorra emisiones de gases de efecto invernadero: al evitar la incineración de los residuos plásticos y la producción de nuevos plásticos a partir de materias primas vírgenes, se reduce la liberación de gases contaminantes asociados con estos procesos.
  • Fomenta la economía circular: suma eficiencia al reciclaje de los plásticos y aumenta la cantidad de materiales que podemos reutilizar.
  • Produce materiales de alta calidad: como ya hemos mencionado, permite la producción de nuevos plásticos y productos químicos que no pierden calidad.
  • Permite dar una segunda vida a plásticos difíciles de reciclar: los plásticos multilaminados o contaminados con restos de comida, por ejemplo, son difíciles de reciclar mecánicamente, pero sí es posible reciclarlos mediante este proceso innovador.

Cabe destacar que se trata de un método reciente que aún suscita algunas dudas. Tendremos que esperar a que se desarrollen más investigaciones sobre esta técnica para conocer en detalle todas la ventajas que puede ofrecernos.

 

Los plásticos en un mundo circular: desafíos y oportunidades para un futuro sostenible

Los defensores de reciclaje químico argumentan que este sistema acelera la economía circular y proporciona nuevos medios para incrementar las tasas de reciclaje, ya que puede tratar una gama más amplia de residuos plásticos que el reciclaje mecánico tradicional. 

El objetivo europeo está en reciclar el 50 % de los envases de plástico para 2025 y el 55 % para 2030. El impulso de la economía circular es fundamental para lograrlo, puesto que tiene un impacto directo tanto en la gestión y disminución de los residuos, como en la mitigación del cambio climático. Según un estudio, la reducción de la producción y el consumo de plástico puede evitar un tercio de la generación global de residuos plásticos para 2040.

 

“El objetivo europeo está en reciclar el 50 % de los envases de plástico para 2025 y el 55 % para 2030”.

 

Los modelos de negocio de la economía circular ofrecen nuevas oportunidades comerciales, generando nuevos ingresos y transformando la relación de una empresa con el medio ambiente.

Este modelo de recuperación aprovecha las innovaciones tecnológicas, como es el caso del reciclaje químico, para reutilizar aquellos recursos que pueden emplearse en la producción, maximizando su valor económico. Algunos ejemplos son el reciclaje de circuito cerrado, la simbiosis industrial o los diseños “cradle-to-cradle”, en los que los materiales desechables se vuelven a procesar para obtener nuevos recursos. En ese artículo os hablamos más sobre este concepto.

Algunas investigaciones sugieren que la transición a una economía circular podría generar un beneficio económico neto de 1,8 billones de euros para Europa en 2030, y un valor anual de aproximadamente 624.000 millones de dólares en la India para el año 2050, en comparación con el escenario lineal actual. Otros estudios recientes en América Latina y el Caribe también indican que la adopción de la economía circular podría crear un incremento neto de 4,8 millones de puestos de trabajo en la región.

Cada año se producen millones de toneladas de residuos plásticos, y gran parte de ellos termina en vertederos, océanos y entornos naturales, causando daños irreparables a nuestro planeta. El reciclaje químico podría ofrecer una solución prometedora para abordar este problema y reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles, proporcionando una vía para la fabricación sostenible y circular de plásticos.

 

Fuentes: