Una de cada cuatro personas en el mundo, más de 2.200 millones, todavía carece de acceso a agua potable segura. Pero la crisis del agua no afecta a todas las personas por igual. Allí donde el acceso es limitado o inseguro, las desigualdades se hacen más visibles. Y, con frecuencia, quienes soportan la mayor carga son las mujeres y las niñas.
Por eso, este año el Día Mundial del Agua, que se celebra cada 22 de marzo, pone el foco en una dimensión muchas veces olvidada de la crisis hídrica: la relación entre el agua y la igualdad de género. Bajo el lema “Donde fluye el agua, crece la igualdad”, la campaña de Naciones Unidas propone “un enfoque transformador basado en los derechos”, en el que las mujeres participen en igualdad de condiciones en las decisiones sobre el agua.
¿Qué voy a leer en este artículo?
Más de 1.000 millones de mujeres, es decir, más de una cuarta parte de la población femenina del mundo, carecen de acceso seguro a servicios de agua potable. Además, en dos de cada tres hogares, son ellas las principales responsables de ir a buscar agua, según un informe de Unicef y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En muchos lugares, las mujeres y las niñas se encargan de recoger agua para sus hogares, gestionarla para las necesidades diarias y cuidar a quienes enferman cuando el agua no es segura. Para conseguirla, deben hacer largas filas, caminar kilómetros hasta una fuente de agua o incluso pagar sumas elevadas.
En los 53 países sobre los que existen datos, mujeres y niñas dedican 250 millones de horas al día a la recolección de agua. El tiempo invertido en esta tarea limita sus oportunidades de educación, empleo y desarrollo.
En los 53 países sobre los que existen datos, mujeres y niñas dedican 250 millones de horas al día a la recolección de agua, más del triple que los hombres y los niños, según ONU Mujeres. El tiempo invertido en esta tarea limita sus oportunidades de educación, empleo y desarrollo.
A pesar de ello, siguen estando poco representadas en los espacios donde se toman decisiones sobre el agua. Según un informe global, alrededor del 14% de los países aún no cuenta con mecanismos que garanticen la participación de las mujeres en igualdad de condiciones en la toma de decisiones relacionadas con el agua y la gestión de los recursos hídricos.
El Día Mundial del Agua se celebra cada 22 de marzo desde 1993, después de que la Asamblea General de las Naciones Unidas lo estableciera oficialmente en diciembre de 1992 con el objetivo de concienciar sobre la importancia del agua y promover su gestión sostenible.
Uno de los avances más relevantes en esta agenda llegó en 2010, cuando la Asamblea General reconoció el derecho humano al agua y al saneamiento. Este reconocimiento establece que todas las personas deben tener acceso a agua suficiente, segura, aceptable, físicamente accesible y asequible para cubrir sus necesidades básicas.
Sin embargo, a tan solo cuatro años de la fecha límite para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), garantizar el acceso universal al agua potable sigue siendo uno de los mayores desafíos globales. El ODS 6, dedicado al agua limpia y al saneamiento, busca asegurar que todas las personas puedan acceder a estos servicios de forma segura y sostenible.
En ese marco, cada edición del Día Mundial del Agua aborda un tema clave de la crisis del agua. En ediciones anteriores, se han destacado cuestiones como los glaciares, la paz, el cambio climático o la seguridad alimentaria. Este año, la atención está puesta en la relación entre agua, mujeres e igualdad de género.
Aunque a menudo se las presenta únicamente como las más afectadas por la escasez, las mujeres también desempeñan un papel fundamental en la gestión de este recurso. Para Naciones Unidas, es hora de que las mujeres y las niñas ocupen un lugar central en las soluciones a la crisis del agua, ya sea como ingenieras, agricultoras, científicas, cuidadoras, defensoras y agentes de cambio.
Es hora de que las mujeres y las niñas ocupen un lugar central en las soluciones a la crisis del agua, ya sea como ingenieras, agricultoras, científicas, cuidadoras, defensoras y agentes de cambio.
Cuando participan en igualdad de condiciones en la gestión y gobernanza del agua, los servicios tienden a ser más inclusivos, sostenibles y eficaces. El mensaje del Día Mundial del Agua 2026 es contundente: allí donde mejora el acceso al agua y las mujeres participan en las decisiones, también crecen la igualdad y las oportunidades.
Aprende más sobre la importancia del Agua escuchando nuestro podcast La Canica Azul: