¿Qué es el capitalismo regenerativo y cómo fomenta el desarrollo sostenible?

El capitalismo regenerativo tiene como objetivo generar un crecimiento exponencial de la riqueza económica, social y ambiental para poder acercarnos a un desarrollo sostenible
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Estamos destruyendo la capacidad del planeta para mantener la vida y con ella la posibilidad de desarrollarnos de forma sostenible. Cada año, la contaminación se lleva por delante siete millones de vidas y más de la mitad de los animales salvajes han desaparecido en tan solo cincuenta años. El capitalismo, tal y como lo conocemos, es insostenible. No solo social y ambientalmente, sino también económicamente. Sin embargo, sus principales características -la empresa privada y los mercados- son esenciales para abordar los desafíos sociales que enfrentamos para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el Acuerdo de París. Por ello, debemos empezar a pensar en alternativas al capitalismo tal y como lo conocemos hasta el momento, como el capitalismo regenerativo.

Es el momento de que los líderes de todos los sectores trabajen juntos para reinventar el capitalismo, para virar hacia un modelo que recompense la verdadera creación de valor, y no solo la extracción de valor, como hace el modelo actual. Las empresas deben generar ganancias, pero también deben cumplir un propósito. Ha llegado la era de un nuevo modelo económico: descubramos qué es el capitalismo regenerativo.

 

Qué es el capitalismo regenerativo

Seamos claros desde el principio: no estamos hablando del trillado debate entre el capitalismo y el socialismo. Ambos sistemas, incluso perfectamente ejecutados, son insostenibles.

La economía del capitalismo regenerativo busca un cambio profundo en las reglas, normas e instituciones que gobiernan los mercados. Una transformación del sistema que desencadenaría una ola de cambios exponenciales con consecuencias positivas para las personas y el planeta.

A diferencia del capitalismo actual, el objetivo del capitalismo regenerativo es internalizar los costos y beneficios sociales y ambientales y garantizar que estos se reflejen en el precio relativo de los bienes y servicios, así como en las declaraciones de pérdidas y ganancias de las empresas, los costos de capital y las valoraciones de mercado.

Esto llevaría a más empresas a innovar de manera sostenible y a que los mercados de capitales valorasen y recompensasen adecuadamente las prácticas comerciales sostenibles. Como resultado, cada vez más capital se movilizaría para cumplir con los ODS y con lo establecido en el Acuerdo de París.

Pero, ¿cómo logramos la transformación necesaria para establecer ese nuevo sistema más sostenible? Los incentivos que estimulan el comportamiento de las empresas y los inversores serán cruciales para esto. Impulsar el cambio de las reglas de juego está en su mano. Y pueden lograrlo “predicando con el ejemplo”, adaptando y alineando los modelos de negocio y de gobernanza, los enfoques fiscales, la remuneración, la presentación de informes y de la contabilidad con la visión de un capitalismo que persigue un valor global y no solo el valor monetario, en la línea de la economía del bien común.

 

Responsabilidad, resiliencia y regeneración

El padre del concepto de “capitalismo regenerativo” es John Elkington, quien en su libro Cisne Verde: el inminente boom del Capitalismo Regenerativo expone que este nuevo sistema ofrece un progreso exponencial en forma de creación de riqueza económica, social y ambiental.

Sus perfectivas son positivas: “Estamos viendo una expansión acelerada de la agenda de sostenibilidad; de la responsabilidad a la resiliencia y la regeneración ". Porque, para Elkington, que las empresas sean responsables ya no es suficiente. La responsabilidad implica, por ejemplo, que las compañías realicen alguna acción para proteger el medioambiente, pero no que integren esa protección en la razón de ser de su negocio. Es decir, no aborda el cambio estructural que venimos demandando.

Es por eso que el autor reivindica que necesitamos un sistema que pase de la responsabilidad a la resiliencia y a la regeneración. Lo que ocurre con la resiliencia -que es la capacidad de adaptación de ecosistemas, comunidades o asentamientos a los cambios- es que no vale con hablar de ella para que se cumpla. Es necesaria una gran inversión para que se haga efectiva y lograr, por ejemplo, construir ciudades resilientes ante los desastres naturales.

Un gran ejemplo de esto es la Unión Europea y su Pacto Verde Europeo. Un plan que concibe una gran inversión monetaria con el objetivo de hacer frente a la crisis económica consecuencia de la pandemia actual transformando el sistema económico, apostando por las energías renovables y persiguiendo la neutralidad en carbono.

Y es que la clave de la recuperación es la regeneración. “Solo mediante la regeneración de nuestras economías y comunidades, y de la biosfera en general, podremos lograr una verdadera resiliencia", afirma el autor.

Necesitamos habitar un mundo nuevo para hacer frente a los nuevos retos que nos está trayendo el cambio climático. Nos encontramos en el camino hacia el capitalismo regenerativo. Ahora tenemos una oportunidad única en la vida de cambiar el sistema económico para que brinde el futuro sostenible que queremos.

Fuentes: Capitalismo Regenerativo: Cómo los principios y patrones universales determinarán nuestra Nueva Economía, Reinventing capitalism: a transformation agenda