¿Qué es el hidrógeno verde?

El hidrógeno verde es un combustible limpio, que permite generar energía renovable cuando la electrolisis del agua se produce haciendo uso de energía eólica o energía solar
Wind energy on Global Wind Day

 

Hace más de 125 años que Julio Verne nos habló del hidrógeno verde. Lo hizo en su novela La isla misteriosa: "¿Qué es lo que van a quemar en lugar de carbón?... Agua. El agua descompuesta en sus elementos por la electricidad se empleará algún día como combustible".

Sin embargo, aún no hemos conseguido convertir en realidad lo que el autor contaba en esas páginas sobre esta forma de energía renovable y sobre la producción de hidrógeno verde. Hoy en día, los combustibles fósiles aún forman parte de nuestra vida diaria y del desarrollo industrial. Sin embargo, alcanzar un futuro sostenible depende de que seamos capaces de afrontar una transición energética, apostando sin reservas por las energías renovables y combustibles como el hidrógeno verde.

Gobiernos e instituciones de todo el mundo se están comprometiendo a alcanzar la neutralidad en emisiones en apenas unas décadas. La Comisión Europea, por ejemplo, aboga por una Europa climáticamente neutra de aquí a 2050. En este contexto, el hidrógeno verde se perfila como un gran aliado para poder lograr esa meta. Europa considera que el hidrógeno es un combustible clave y el desarrollo de la tecnología es una prioridad para la Comisión. Por ello, el hidrógeno verde se ha convertido en una de las claves de los paquetes de ayuda NextGenEu.

 

¿Qué es el hidrógeno y cómo se obtiene?

El hidrógeno es el elemento químico más abundante del mundo. Es ligero, almacenable, denso en energía y no genera en sí emisiones directas de contaminantes o gases de efecto invernadero. Increíble, ¿verdad? Me imagino qué estarás pensando: Si es tan maravilloso, ¿por qué no funciona todo a base de hidrógeno? ¿Cómo se produce el hidrogeno como combustible?

Actualmente, contamos con distintas tecnologías que nos permiten obtener hidrógeno. Pero no todas son sostenibles. Para saber el impacto que tienen y las emisiones que generan se ha establecido un código de color que diferencia entre cuatro tipos:

  • Hidrógeno gris: se produce con combustibles fósiles y conlleva importantes emisiones de CO2.
  • Hidrógeno azul: se produce por combustibles fósiles con tecnologías de captura y almacenamiento de carbón (menos contaminante que el gris). Alrededor de las tres cuartas partes del hidrógeno que se produce actualmente es a partir del gas natural. El hidrógeno azul podría ser una solución inicial, mientras que el hidrógeno verde aumenta la capacidad de producción y almacenamiento para industrias como la siderurgia. Sin embargo, el hidrógeno azul no elimina las emisiones de carbono, solo las reduce.
  • Hidrógeno turquesa:  se produce mediante pirólisis a partir de gas natural, pero sigue siendo un combustible fósil y por lo tanto no está libre de emisiones.
  • Hidrógeno verde: producido a partir de energía renovable, es la más adecuada para una transición energética totalmente sostenible. La opción más extendida para producir hidrógeno verde es la electrólisis del agua impulsada por electricidad renovable. Consiste en la descomposición del agua (H2O) en los gases oxígeno (O2) e hidrógeno (H2) por medio de una corriente eléctrica continua que se conecta mediante electrodos al agua.

 

Del hidrógeno gris al hidrógeno verde

La electrólisis produce alrededor del 5% del hidrógeno global. La producción de hidrógeno actual se basa principalmente en el gas natural y carbón, que juntos representan el 95%. Además, la producción de hidrógeno gris supone la emisión de alrededor de 830 millones de toneladas de dióxido de carbono por año, equivalente a las emisiones de CO2 del Reino Unido y Francia combinadas.

Actualmente, no hay una producción considerable de hidrógeno a partir de fuentes renovables. En parte, su alto coste es una de las razones de peso que lo explica.

Por suerte, estamos en un buen momento para ser optimistas. Un nuevo informe de la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA) asegura que el hidrógeno verde podría ser rentable en a partir de 2030. Por un lado, gracias al abaratamiento progresivo que están teniendo las energías solar y eólica, cuya tendencia de coste decreciente de entre el 40% al 80% en la última década se espera que continúe. Por otro lado, IRENA estima que el coste de las instalaciones de hidrógeno pueden decrecer desde un 40% a corto plazo hasta un 80% a largo plazo.

El futuro está más cerca que lejos. Un ejemplo es el proyecto OCEANH2, cuyo objetivo es el diseño y validación de la primera planta de generación, almacenamiento y distribución de hidrógeno verde offshore de España. El proyecto propondrá una optimización modular, flexible e inteligente adaptada al nuevo paradigma del mercado a partir de generación eléctrica renovable offshore, uniendo tecnología eólica y fotovoltaica flotante.

El camino del hidrógeno verde como alternativa a los combustibles fósiles solo acaba de empezar. Esperamos grandes noticias sobre este elemento como protagonista del desarrollo sostenible.

 

Fuentes: IEAAgencia Internacional de EnergíaBBCAlianza Europea del Hidrógeno LimpioCinco DíasIRENA