Cada año que el océano se calienta, los arrecifes de coral afrontan condiciones más difíciles para sobrevivir. Entre 2023 y 2025, la combinación del cambio climático y un intenso episodio de El Niño llevó las temperaturas marinas a niveles récord: el 84% de los arrecifes del planeta estuvo expuesto a calor suficiente para provocar el blanqueamiento de sus corales. Según los últimos informes del IPCC, hasta el 90% de los arrecifes de coral podrían perderse de aquí a 2050.
Sin embargo, no todos los arrecifes están respondiendo igual. Un nuevo estudio internacional identificó más de 165.000 kilómetros cuadrados de arrecifes que, por sus características naturales, podrían resistir mejor a la crisis climática.
El trabajo, liderado por la Wildlife Conservation Society (WCS) y la Universidad Macquarie, presentado durante la conferencia Our Ocean en Kenia, triplica la superficie identificada por el influyente estudio 50 Reefs, publicado en 2018. Además, ofrece el mapa más detallado hasta la fecha de los llamados refugios climáticos, es decir, arrecifes que reúnen condiciones físicas, biológicas y geográficas que aumentan sus probabilidades de resistir el aumento de la temperatura del mar.
Para llegar a ese mapa, los investigadores entrenaron modelos de aprendizaje automático con casi 38.000 observaciones de campo recopiladas durante 65 años y las cruzaron con 42 variables relacionadas con la temperatura, las corrientes marinas, la radiación solar, la pesca y la contaminación. El resultado es una herramienta hasta 10.000 veces más detallada que las anteriores. En lugar de asumir que todos los arrecifes tropicales responden igual al cambio climático, analiza cómo ha reaccionado cada uno frente al calentamiento a lo largo del tiempo.
En este artículo encontrarás los siguientes temas:
- Tres formas de resistir ante el blanqueamiento de los corales
- Dónde se concentran estos refugios
- Localizar es solo el primer paso
- La carrera por proteger los arrecifes resilientes
La investigación demuestra que la resiliencia no responde a una única receta. Los científicos identificaron tres formas distintas en que los arrecifes logran resistir frente al calentamiento global.
Algunos arrecifes se benefician de condiciones oceanográficas excepcionales. En algunos lugares, corrientes oceánicas más frías, menos radiación solar o una menor exposición a ciclones actúan como un escudo natural frente al calor. Son los llamados refugios de evasión térmica, donde el estrés térmico llega con menor intensidad.
Otros albergan comunidades de coral que han desarrollado una mayor tolerancia al aumento de temperatura del agua. Estos refugios de resistencia son capaces de soportar eventos de blanqueamiento que resultarían letales para arrecifes vecinos.
En lugar de buscar únicamente arrecifes que hayan escapado al calentamiento, los investigadores proponen identificar también aquellos capaces de adaptarse o recuperarse frente a un clima cambiante.
Existe un tercer grupo que, aunque también resulta afectado por eventos extremos, se recupera con rapidez. En estos refugios de recuperación, los corales vuelven a crecer con rapidez y reconstruyen el ecosistema después de una perturbación.
La combinación de estos tres mecanismos amplía significativamente las posibilidades de conservación. En lugar de buscar únicamente arrecifes que hayan escapado al calentamiento, los investigadores proponen identificar también aquellos capaces de adaptarse o recuperarse frente a un clima cambiante.
Más de la mitad de la superficie identificada se concentra en apenas cinco países: Australia, Bahamas, Cuba, Indonesia y Filipinas. El estudio también incorpora nuevas zonas prioritarias en el Caribe, como Belice, Panamá y las Islas Turcas y Caicos, una región donde los arrecifes sostienen economías ligadas a la pesca y al turismo, pero que en los últimos años ha sufrido algunos de los episodios de blanqueamiento más severos registrados.
La resolución del mapa permite identificar arrecifes concretos que deberían convertirse en prioridad para la conservación, en lugar de aplicar estrategias generales sobre regiones enteras. Esa información puede ayudar a los gobiernos a orientar mejor sus inversiones e incorporar estos ecosistemas a las áreas marinas protegidas y a sus compromisos de conservar el 30 % del planeta para 2030.
Los arrecifes identificados continúan enfrentando amenazas que poco tienen que ver con el cambio climático. La sobrepesca, la contaminación, el desarrollo costero y la falta de una gestión efectiva siguen degradando muchos de estos ecosistemas.
Según el estudio, solo el 28 % de los arrecifes prioritarios se encuentra actualmente dentro de áreas protegidas o bajo alguna figura de conservación, lo que deja más de 119.000 kilómetros cuadrados expuestos a amenazas como la sobrepesca y la contaminación.
En entrevista con Oceanographic, Kyle Zawada, autor principal, describe estos arrecifes como una suerte de banco de semillas. Si permanecen sanos, podrán seguir produciendo larvas capaces de colonizar arrecifes degradados y acelerar su recuperación. En otras palabras, proteger estos refugios no significa salvar unos pocos corales privilegiados, sino conservar la capacidad del océano para regenerarse en el futuro.
El estudio ya empezó a traducirse en acciones concretas. SkyTruth incorporó el mapa al 30×30 Progress Tracker, una plataforma pública que permite a gobiernos, científicos y organizaciones localizar estos arrecifes y priorizar su protección dentro del compromiso internacional de conservar el 30 % del planeta para 2030.
De ese estudio surgió también una campaña internacional, Our Reefs, Our Future, impulsada por WCS, WWF y The Nature Conservancy, que pide a los gobiernos incorporar estos arrecifes a su red de protección nacional oceánica y atmosférica y a sus compromisos de 30×30.
Este estudio muestra, en cambio, que todavía existe un conjunto identificable de arrecifes con capacidad de resistir y recuperarse si reciben protección a tiempo.
Para Emily Darling, directora de Conservación de Corales de WCS, el hallazgo cambia la forma de hablar sobre los arrecifes de coral. Durante años, la conversación estuvo dominada por la idea de una pérdida inevitable. Este estudio muestra, en cambio, que todavía existe un conjunto identificable de arrecifes con capacidad de resistir y recuperarse si reciben protección a tiempo.
La urgencia es también económica y social. Los arrecifes albergan al menos una cuarta parte de las especies marinas conocidas, generan servicios ecosistémicos valorados en más de 9,9 billones de dólares al año y sostienen el sustento de cerca de mil millones de personas que dependen de ellos para la pesca, el turismo o la protección de las costas frente a tormentas.
El mapa no promete salvar los arrecifes. Lo que hace es señalar dónde todavía existe una oportunidad. Y, en un océano que se calienta cada año un poco más, saber dónde concentrar los esfuerzos puede marcar la diferencia entre dar a los arrecifes una oportunidad de recuperarse o acelerar su desaparición.