¿Cuidamos del agua cómo se merece?

¿Qué tienen en común tu cena de hoy y tu plan favorito? Que sin agua no existirían. El agua es la base de la vida y un recurso limitado en nuestro plantea, por lo que hacer un uso sostenible de la misma es esencial para tratar de poner freno al cambio climático.
Wind energy on Global Wind Day

El agua es uno de los recursos más importantes del planeta. Hacer un uso responsable del agua es esencial en el contexto actual. Mantener los mares y océanos saludables es de vital importancia para preservar el medio ambiente y aproximarnos hacia un modelo de desarrollo sostenible.

El agua es la fuente de la vida, la sustancia que hace posible la supervivencia y el desarrollo de todos los seres vivos, incluida la especie humana. Un apunte que resulta evidente, pero nada desdeñable teniendo en cuenta el ritmo al que ha crecido la población en las últimas décadas, pasando de los 1.500 millones a los más de 7.700 millones de personas en apenas un siglo. Con el agua ha sucedido lo mismo. La extracción de agua dulce se ha multiplicado por seis desde principios del siglo XX, por lo que cabe preguntarnos si realmente utilizamos de manera sostenible el agua de la que disponemos.

 

¿Hacemos un uso sostenible del agua?

Esta pregunta se responde afirmativamente si se extrae menos agua de la que la propia naturaleza es capaz de reponer. Se trata de mantener niveles sostenibles de recursos hídricos, un indicador importante respecto a la escasez de agua. Si los países utilizan el agua mucho más rápido de lo que se repone, los recursos comienzan a disminuir. Precisamente, esta es una situación que están empezando a experimentar algunos países. Lugares donde el estrés hídrico y la escasez de agua comienzan a ser una realidad debido al aumento de la población y, consecuentemente, de la actividad agrícola e industrial. 

Países como Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Siria, Pakistán y Libia, tienen tasas de extracción muy superiores al 100 %, lo que significa que extraen agua de forma insostenible de lagos o ríos, o que consiguen parte del agua dulce que utilizan de la desalinización.

 

La crisis climática afecta al agua disponible

El cambio climático influye en la cantidad del agua disponible para el consumo humano, dificultando y desequilibrando aún más el acceso a este recurso vital en el mundo. Es por ello que el estrés hídrico y el cambio climático mantienen una estrecha relación. El aumento de la frecuencia y magnitud de eventos extremos como olas de calor, lluvias torrenciales, tormentas eléctricas, ciclones, tifones o huracanes hacen que las sociedades sean cada vez más vulnerables a los desastres relacionados con el agua.

Alrededor del 74% de todos los desastres naturales entre 2001 y 2018 estaban relacionadas con el agua y durante los últimos 20 años, las inundaciones y las sequías afectaron a más de tres mil millones de personas, de acuerdo con el último informe de Naciones Unidas. A medida que los efectos del calentamiento climático se agravan, el acceso a este bien se complica cada vez más. Según el estudio Global Burden of Disease, 1,23 millones de personas murieron prematuramente en 2019 como resultado de la falta de agua potable.

El agua es la base de la vida y su uso sostenible representa un reto de primer orden. La crisis climática hace que cada vez tengamos menos agua disponible, pero por suerte, están surgiendo innovaciones que nos ayudan a afrontar este problema para conseguir que el agua esté en el centro del desarrollo sostenible.