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Los países someten a examen sus planes en sostenibilidad

Hasta la fecha, 46 países se examinan de forma voluntaria ante Naciones Unidas con el objetivo de evaluar sus avances en el cumplimiento de la Agenda 2030.

Los países someten a examen sus planes en sostenibilidad

Ya se ha consumido el 20 % del tiempo disponible para que los países puedan alcanzar los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible previstos en la Agenda 2030. Un horizonte tan lejano entraña el peligro de la dispersión. Precisamente para evitarlo, algunos países comprometidos con la implantación de los ODS se someten de forma anual a exámenes voluntarios ante las Naciones Unidas para valorar sus avances en la agenda y recalcular, si es necesario, el rumbo de sus planes de acción.

Los VNR, un ejercicio que no permite autocomplacencia

Durante el mes de julio se celebró en Nueva York el Foro Político de Alto Nivel de Naciones Unidas, FPAN. En este encuentro internacional los países que así lo han elegido se someten a revisiones nacionales voluntarias (VNR, por las siglas en inglés de Voluntary National Reviews) ante el Comité Económico de Naciones Unidas (ECOSOC, siglas en inglés). La práctica era realizar este tipo de análisis situacional a nivel mundial, pero desde hace tres años tienen un carácter regional, están dirigidos por los estados e intentan involucrar a todas las partes interesadas: Gobiernos, sociedad civil, sector privado y la ciudadanía en general.

El objetivo de los VNR es evaluar el trabajo que los países están llevando a cabo para alcanzar las 169 metas que contiene la Agenda 2030 y emitir un diagnóstico que permita reconducir la situación concreta de cada uno de ellos. Una puesta en común de experiencia, éxitos, desafíos y dificultades para acelerar la labor de todos los implicados y cumplir con la agenda universal. Este ejercicio exige una actitud crítica, honesta y muy realista de los países en donde no vale la autojustificación.

Malas calificaciones en todos los exámenes voluntarios

La historia de los exámenes voluntarios nacionales aún es corta. La primera edición fue en 2016, y solo 23 de los 193 países comprometidos con la Agenda 2030 se expusieron a la revisión de sus planes de acción. En 2017, participaron 43 naciones, casi el doble que el año anterior. Sin embargo, 2018 no ha mantenido la misma progresión y 46 países, solo 3 más que el año pasado, se han unido al examen voluntario, entre ellos España. Países todos ellos con recursos y problemáticas muy distintas como México, Canadá, Australia, Suiza o Senegal.

El tema de este año giraba en torno a la “Transformación hacia sociedades sostenibles y resilientes” y se revisaron en profundidad los ODS 6, agua potable y saneamiento; ODS 7, energía asequible y limpia; ODS 11, ciudades y comunidades sostenibles, ODS 12, consumo y producción responsables; ODS 15, vida en la tierra; y el ODS 17, asociaciones para los Objetivos.

El resultado de los exámenes pinta un panorama muy preocupante y los analistas del foro son taxativos: ningún país va por el mejor camino para alcanzar los ODS, en general falta un sentido de urgencia y el planeta se arriesga a no cumplirlos en el año 2030.

En esta tabla dinámica podéis ver determinados por colores los resultados por ODS de cada uno de los países examinados. El color verde, con una presencia casi testimonial en el cuadro, significa que el objetivo ha sido alcanzado, mientras que el rojo, el color más predominante en la tabla, representa el peor de los escenarios posibles.

 

 

El desafío de los datos

Las calificaciones de los VNR airean la lentitud de los países en implementar medidas serias para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero además dejan en entredicho otra cuestión nuclear para que la nueva hoja de ruta de cada uno de ellos tenga consistencia real.

Y es que, aunque la Agenda 2030 es universal, existe una enorme heterogeneidad en las autoevaluaciones presentadas en cuanto a temáticas, el uso de indicadores, en las descripciones políticas o en la perspectiva de la sociedad civil o del sector privado. Los datos de calidad son vitales para que las organizaciones, los Gobiernos o la sociedad puedan tomar decisiones informadas. Sin embargo, muchos sistemas de estadística nacional aquejan insuficiencias graves por las que grupos vulnerables o minoritarios quedan invisibles y determinados indicadores pueden permanecer ocultos a las conclusiones generales.

 

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