Impensables del coronavirus: imágenes de ciudades que estos días respiran sin contaminación

La mayor parte de las ciudades del planeta más azotadas por la contaminación se despiertan con mejor calidad de aire que hace solo unos meses.
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Desde que la propagación del nuevo coronavirus COVID-19 se convirtió en una pandemia global, todos los días leemos noticias amargas sobre las consecuencias sanitarias y económicas que está provocando en la mayoría de países del planeta. 

Pero en medio de tantas dificultades, en las que también econtramos algunas enseñanzas. las redes sociales no dejan de constatar con imágenes testimoniales el único respiro simbólico, y no tan simbólico, que nos deja la crisis: la mayor parte de las ciudades del planeta más azotadas por la contaminación se despiertan estos días con una calidad de aire impensable para ellas hace solo unos meses.

El otro coronavirus, un Himalaya sin contaminación que reaparece a la vista

Algunos habitantes del Norte de la India, por ejemplo, asisten atónitos a la vista desde las ventanas de sus casas y por primera vez en 30 años de la cordillera del Himalaya, habitualmente oculta por la contaminación.

La India es un país que suele superar cinco veces el límite seguro de calidad del aire establecido por la Organización Mundial de la salud. Pero según la Junta Central de Control de la Contaminación de la India, desde el cierre el 24 de marzo, había notado una significativa reducción en la polución atmosférica. Su capital Nueva Delhi, la ciudad más contaminada del mundo, también ofrece estas semanas el aire más puro que la ciudad ha tenido en décadas.

 

Parece que la ausencia de coches en algunas de las carreteras más congestionadas del mundo es una de las razones de que la calidad del aire en muchos lugares del planeta haya mejorado de una forma tan determinante.

 

Bangkok, del cierre de colegios por polución a una drástica reducción de las emisiones

Otro ejemplo, a tenor de datos y de imágenes de incrédulos viandantes, lo encontramos en Bangkok, la capital de Tailandia, que ha experimentado también una mejoría en la calidad del aire desde que comenzaron las restricciones de movilidad para evitar la propagación del nuevo coronavirus. Sorprende aún más cuando solo hace unos meses, las autoridades tailandesas habían ordenado el cierre de 437 escuelas del área metropolitana de la capital debido al insalubre nivel de contaminación en el aire que respiraban sus habitantes.

El descenso de la contaminacióna relacionado con el COVID19 estas semanas en muchas ciudades y la mejora de la calidad de su aire es un patrón que se repite por todo el mundo. Cada país ha impuesto medidas nacionales diferentes para abordar la pandemia del coronavirus, pero la reducción del tráfico y de las actividades industriales más contaminantes están provocando que la polución deje paso a cielos más limpios en lugares como Bogotá, Sao Paulo o Cali, lo que nos permite acudir de nuevo al debate de qué métodos de transporte deberíamos priorizar cuando la crisis termine.

En EE.UU. vemos ejemplos como Los Ángeles, con una caída de las emisiones del 31 %. En Europa, la Agencia Espacial Europea (ESA) está recogiendo imágenes de satélite con conclusiones similares a las de las ciudades anteriores, mostrando que las concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO2) entre el 13 de marzo y el 13 de abril bajaron un 48 % en Madrid respecto al mismo periodo de 2019, un 47 % en Milán, un 49 % en Roma y hasta un 54 % en París. Incluso Venecia exhibe el agua de sus canales mucho más transparente. Pese a todo, la ESA se muestra cauta y esgrime que son necesarios períodos de observación algo más largos para extraer conclusiones determinantes.

 

COVID-19 ¿más grave a causa de la contaminación del aire?

Investigadores de todo el mundo tratan de concluir si la mortalidad del COVID-19 o la gravedad de sus consecuencias en muchos pacientes puede estar relacionada de algún modo con la contaminación atmosférica y con la calidad del aire que respiramos, es decir, si a mayor contaminación, mayor mortalidad de la enfermedad.

En la Universidad de Aarhus, el científico ambiental Dario Caro, y dos investigadores de salud de la Universidad de Siena, el profesor Bruno Frediani y el doctor Edoardo Conticini, han publicado un artículo referido al daño que COVID-19 está causando en Italia. Según ellos, por los datos recogidos, la población de las regiones del Norte soporta un nivel más alto de contaminación del aire, lo que puede conducir a mayores complicaciones para los pacientes afectados por el nuevo coronavirus a causa de la exposición acumulada a la polución cuando contrajeron la enfermedad.

Aunque los expertos necesitarán más tiempo para afirmar taxativamente que el COVID-19 esté agravado por la contaminación, otro estudio realizado por la Universidad de Harvard con datos de más de 3.000 condados de EE.UU. concluye que debido a la exposición a un ambiente contaminado durante mucho tiempo, el sistema respiratorio y el cardiovascular se ven afectados, lo que puede llevar a aumentar la gravedad de los síntomas al contraer el nuevo virus.

Fuentes: Standard, La Vanguardia, Grist, The Guardian, El Periódico, EFEVerde, La Voz de Galicia