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La cuenta atrás del plástico de un solo uso

La UE prohíbe los plásticos de un solo uso: lo que no existe, no contamina

frenar la contaminación de los océanos

Según datos de la Unión Europea, más del 80 % de la basura que se encuentra en los océanos es plástico. Enormes islas de basura que tienen un impacto devastador sobre el ecosistema. Muchos animales quedan atrapados en ellos. Otros los confunden con comida, con el riesgo que esto conlleva de que mueran o de que ese mismo plástico termine volviendo a tierra servido en nuestros platos.

Existen múltiples formatos y tipos de plásticos, casi todos ellos necesitan una media de 1.000 años para degradarse, diez siglos navegando a la deriva, y lo peor: muchos de ellos solo los hemos usado una vez antes de deshacernos de ellos.

Pero algunos de estos plásticos por fin tienen los días contados, y no es en sentido figurado. El Consejo y el Parlamento de la UE alcanzaron un acuerdo hace unos meses por el que algunos plásticos de un solo uso serán prohibidos a partir de 2021. Y es que lo que no existe no se puede desechar. Esta drástica medida ayudará a reducir la acumulación de basura en los océanos y a seguir concienciando a la sociedad de la necesidad de un uso responsable de nuestros recursos.

Según el acuerdo, los plásticos de uno solo uso que deberán desaparecer antes de esa fecha son estos:

  • Platos de plástico.
  • Cubiertos de plásticos: cucharas, tenedores, cuchillos y palillos.
  • Pajitas de plástico.
  • Bastoncillos de algodón fabricados con plástico.
  • Palitos de plástico para portar globos.
  • Tazas o vasos hechos de poliestireno expandido.
  • Recipientes alimentarios de poliestireno expandido, como las cajas de comida rápida, con o sin tapa, utilizados para contener alimentos de consumo inmediato in situo para llevar, y que pueden consumirse sin ninguna otra preparación posterior que requiera cocinarlos, cocerlos o calentarlos.
  • Productos de plástico oxodegradable, es decir, los materiales plásticos que contienen aditivos que, en condiciones aeróbicas, fomentan la microfragmentación del plástico debido a su oxidación.

Además, se pretende una reducción cuantitativa en el consumo de:

  • Recipientes alimentarios de plástico, como las cajas de comida rápida, con o sin tapa, utilizados para contener alimentos de consumo inmediato in situ o para llevar, y que pueden consumirse sin ninguna otra preparación posterior que requiera cocinarlos, cocerlos o calentarlos
  • Vasos de plástico, incluidas las tapas.

Los Estados miembros de la UE han fijado un objetivo del 90 % de recogida de las botellas de plástico, que deberán tener un contenido reciclado mínimo del 25 % en 2025 y del 30 % para 2030, para reducir la acumulación de basura en los océanos.

 

Informar para concienciar sobre el daño medioambiental

El acuerdo, aparte de la prohibición de los plásticos de un solo uso, obliga a que en envases como los de las toallitas húmedas se informe al consumidor del daño que causan al medioambiente si no son desechados debidamente a la basura.

Además, la UE recurre al “quien contamina paga” para la gestión de los filtros de tabaco que contienen plástico. Así, los productores tendrán que cubrir los costes de los sistemas públicos de recogida de colillas y de los recipientes de residuos apropiados en puntos públicos de recogida.

Nos hemos acostumbrado a utilizar en nuestro día a día multitud de productos a los que no les damos más que una oportunidad, pero existen todo tipo de alternativas que no contaminan para sustituirlos y que estaban ahí mucho antes de que llegara el plástico.  Es el momento de refrescar muestra memoria y recordar que para vivir bien no hace falta tirar.

 

Fuentes: Consejo Europeo de la Unión Europea, Noticias Parlamento Europeo

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