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07/08/2017

Cinco preguntas sobre el precio del carbono

Emitir gases de efecto invernadero no puede ser gratis, el principio de “quien contamina paga” debe responsabilizar en mayor medida a los sectores público y privado para reducir este impacto negativo en la sociedad y medioambiente.

CINCO PREGUNTAS SOBRE EL PRECIO DEL CARBONO

1. ¿Qué es el concepto del precio del carbono?

Este concepto responde a la máxima “quien contamina paga”. Con tal fin, el término precio del carbono se refiere a considerar la contaminación o la llamada externalidad negativa de emitir gases de efecto invernadero (GEI) como un coste económico o, como su propio nombre indica, un precio a las emisiones de carbono.

2. ¿Dónde y por qué nace el precio del carbono?

Para entenderlo hay que rascar un poco en el pasado… Desde el nacimiento de las cumbres del clima, los gobiernos han buscado varias fórmulas para incentivar la reducción de emisiones contaminantes. Integrado en el Protocolo de Kyoto, las partes reunidas acordaron crear un mercado regulado donde gobiernos y empresas pudieran comprar y vender certificados de derechos de emisión en función de si la actividad es contaminante o si la actividad ayuda a reducir las emisiones como la producción renovable. Esto dio pie a la creación de un régimen de comercio de derechos de emisión (ETS, por sus siglas en inglés) e impuestos sobre el carbono. Del mismo modo, se creó un mercado voluntario, no sujeto a normativa, donde entidades públicas y privadas también compran y venden derechos de emisión.

Dicho esto, los protagonistas fijando precios del mercado son entidades públicas y privadas, y se puede trasladar de diferentes maneras como por ejemplo un impuesto a la emisión, el comercio de derechos de emisión, con la asignación de un coste económico a la hora de valorar un proyecto, etc.

3. ¿Cómo una empresa asigna un precio a sus emisiones de carbono?

Existen diferentes maneras de aplicar un precio del carbono. Por un lado para compensar lo que se está emitiendo con actividades que se llevan a cabo (precio de compensación) y, por otro lado, para valorar el riesgo de las futuras inversiones (precio sombra). Nos detenemos en cada una de ellas.

  • Precio de compensación. Una empresa, debido a su actividad, emite más o menos GEI. De manera voluntaria, compensa el daño medioambiental incluyendo un precio de compensación recurriendo a certificados en los mercados de carbono antes mencionados. ¿Por qué querría una empresa autoimponerse un coste más? Porque la asignación de este coste actúa como motor para implementar medidas de eficiencia energética que permitan reducir estas emisiones y, por ende, reducir el coste económico.
  • Precio sombra. Cuando una empresa analiza sus posibles inversiones a futuro incluyendo el coste de las emisiones como variable económica. De nuevo nos preguntamos, ¿por qué una empresa querría autoimponerse un sobrecoste a sus operaciones? Porque redirige la inversión hacía proyectos descarbonizados. Este precio incluido da respuesta a un fallo de mercado en el que todavía no se contabiliza correctamente el coste que las emisiones ocasionan a la sociedad.

No se trata de una práctica aislada ya que, según CDP en uno de sus últimos informes, 1.249 de las principales compañías del mundo ya tienen en cuenta el Acuerdo de París en sus planes empresariales al incorporar un precio del carbono o planear hacerlo próximamente.

4. ¿Cómo un gobierno asigna un precio del carbono?

El caso de la provincia canadiense British Columbia es una referencia. Esta región implementó un impuesto sobre el carbono en ciertos combustibles fósiles en julio de 2008. Desde entonces, se ha aumentado la eficiencia energética así como la disminución del consumo de combustibles fósiles sin verse mermado el crecimiento económico. El impuesto sobre el carbono implica la neutralidad de ingresos, lo que significa que cada dólar recaudado, se utiliza para reducir otros impuestos. En este caso:

  • Reducción de 5 % en las dos primeras tasas de impuesto sobre la renta personal.
  • Reducción de la tasa general del impuesto sobre la renta de las sociedades.
  • Reducción de la tasa de impuesto sobre la renta de las empresas pequeñas.

El precio del carbono fomenta la innovación de tecnologías limpias

5. ¿Cuáles son las ventajas de fijar un precio del carbono?

Los beneficios de fijar un precio del carbono son transversales, es necesario entenderlo desde las esferas social, medioambiental y, por supuesto, económica. Estas son algunas de las principales ventajas:

  • Cuantifica monetariamente las emisiones, por lo que responsabiliza a los emisores.
  • Revela costes ocultos y redirige las inversiones hacia proyectos social y ambientalmente responsables.
  • Incentiva medidas de eficiencia energética.
  • Fomenta la innovación de tecnologías limpias.
  • Reduce las emisiones contaminantes y limita el calentamiento global.
  • Ayuda a los emisores a compensar económica, social y ambientalmente el impacto de sus emisiones.

Emitir gases de efecto invernadero no puede ser gratis, el principio de “quien contamina paga” debe responsabilizar en mayor medida a los sectores público y privado para reducir este impacto negativo en la sociedad y medioambiente. Asignar un precio del carbono ayuda al emisor a compensar el daño ambiental que produce y premia al que reduce emisiones.

Asignar un precio del carbono ayuda al emisor a compensar el daño ambiental producido

 

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Invitado
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Mario

Que paguen

Nataly Ojeda

Que pague mas el que contamine mas

Cristian Ceron Ramirez

Muchos no quedran que este recurso se valla a la baja

PILAR PIQUERAS

Precisamente hoy he leído que las subvenciones a las energías fósiles siguen en aumento, llegando a más del 6% del PIB.